“Un día de campo vale mucho más que un día de clase”

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Habiendo tenido la ocasión de visitar la exposición de Giner de los Ríos de la biblioteca del Campus de la Fábrica de Armas de Toledo, cualquier  estudiante o no estudiante universitario bien puede verse atraído por dos cuestiones al margen de la propuesta expositiva en sí. Por un lado la atractiva figura del personaje y por otro lado la obra que como autor ha generado. No es fácil siempre poder encontrar tanto atractivo en ambas cuestiones, se tiende más al producto de la persona que ha aportado algo que a la persona en sí.

En esta ocasión, al margen de todo lo que supone en si la trascendente obra de Fernando Giner de los Ríos, en mi caso me he sentido muy atraído por la figura humana del mismo. Por ello he intentado de manera somera indagar sobre la misma y a poco que he escarbado los indicios que he podido encontrar, todos ellos destacan el influjo personal que este hombre causaba a su alrededor. En una época y en un entorno muy singular donde la ignorancia, la servidumbre, el dogmatismo y razón andaban enfrentados, destaca la figura de Giner que es catalogado como santo, místico, austero, discreto, innovador, comprometido, contemplativo. Podríamos decir un revolucionario silencioso, dos cualidades difíciles de entender a la par.

No voy a tratar aquí de hacer un resumen sobre la obra de Giner de los Ríos, la ILE y temás adyacentes a la exposición. Pero si me planteo determinados rasgos de lo observado en ella para reflexionar que bien podrían ser los siguientes:

  • Ligar el concepto de educación a la modernización, tan demandada en la sociedad española del finales del XIX principios del XX.
  • La propuesta realizada a los alumnos para redactar su propio libro durante el proceso educativo.
  • La audacia pedagógica empleada para integrar en la escuela y por tanto en el proceso de enseñanza/aprendizaje el deporte, la habilidad manual, el aula en plena naturaleza, los campamentos educativos. En definitiva promulgar una educación integral de la persona.
  • El compromiso social y patriótico mostrado con las misiones pedagógicas.

Voy a considerar dos cuestiones finalmente que me llaman la atención en relación al personaje y sobre las que me gustaría obtener una respuesta. La primera es no terminar de entender como, en una personalidad como la de Giner de los Ríos, su apuesta fuese por un modelo educativo claramente elitista. Por otro lado como habría planteado su proyecto desde un diálogo entre fe y razón que no le hubiese llevado a excluir del sentido de educación integral de la persona la espiritualidad.

Para terminar recomiendo el visionado de estos vídeos que bien pueden ayudar a entender la situación en la que se desarrolla la propuesta educativa de la ILE.

Francisco Giner de los Ríos. La acción educativa.

La escuela olvidada.

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