NO ME ENSEÑES A TRAGAR, VOMITAR Y OLVIDAR LA INFORMACIÓN

Dándole vueltas a la formación que recibimos en la universidad, la situación del contexto educativo en el que algún habrá que desempeñar esta profesión, las relaciones establecidas entre ambos; no puedo parar de pensar en si la llegada al mundo laboral del docente va a ser mínimamente un aterrizaje controlado o más bien un auténtico accidente.

No paramos de recibir consignas sobre creatividad, innovación por poner un ejemplo, pero por otro lado seguimos recibiendo asignaturas con un 100% de clase magistral o estudiamos el pasado de la pedagogía. Se utilizan las tan traídas TICs pero con recursos documentales en ocasiones de hace decenios (faltos de actualidad y vigencia). Se va creando en nosotros una sensación de auténtica falta de recursos ideales para tratar la situación que se nos describe como futura.

Ante la propuesta de reflexionar sobre las nuevas formas de aprender, de aprender antes para poder enseñar, empieza a resultar tedioso seguir afrontando el paradigma actual de la educación ante la constante oposición entre metodología tradicional e innovación educativa.

Me parece de interés en este caso traer a colación del blog de educación y sociedad dos posturas que pueden parecer opuestas y que sin embargo son sinérgicas (deberían serlo). “No me enseñes a tragar, vomitar y olvidar la información” (como hemos titulado esta entrada) pero también “déjame enseñarme a mi que se como te debes alimentar”

Proponemos el visionado de estos dos vídeos. El primero de ellos con una muy interesante reflexión sobre los pilares básicos de una educación basada en el conocimiento y los valores. Y un segundo vídeo con una interesante propuesta para poder operar el cambio necesario en las aulas.

 

 

 

PADRES Y PROFESORES REMANDO LA MISMA CANOA

Hace muchos años me fue propuesto un principio básico para mi educación personal.

Participando de una metodología educativa no formal, el escultismo, se proponía bajo el eslogan de “aprende a remar tu propia canoa” la posibilidad de establecer los principios básicos que habían de gobernar mi vida, según la gestión de expectativas que en ese momento pudiese y estuviese dispuesto a plantearme.  Aquella aventura personal propuesta en plena juventud a las puertas de la entrada de la edad adulta, me mostró el que posiblemente es el mejor método de educación no formal: la educación del joven a través del propio joven y del juego.

Con el paso de los años esa canoa, en principio gobernada por uno mismo, se va encontrando compañeros de viaje que, de forma voluntaria o no, se van añadiendo al viaje. Uno pasa de estar solo a estar acompañado según su proyecto de vida y entonces aparecen en esa canoa: pareja, hijos… y también profesores.

Aparecen los profesores porque bien sea por hijos o por uno mismo, el profesor es un guía en esa travesía fluvial figurada de la vida. Por eso cuando se nos propone reflexionar sobre el papel de las tutorías, el perfil del profesor ante las mismas y la relación con padres, no hay por menos que prestar atención a la relación tan vital que se produce entre los pasajeros de la canoa. Estando dentro de la misma las cosas deberían verse de la misma manera.

Y me refiero a que la canoa, que debe llevar una dirección para no ser llevada por el libre albedrío de la corriente del río, que aún no es gobernada por su futuro patrón (el niño), es ahora gobernada por los padres (en primera instancia) y por el apoyo (entre otros agentes) del maestro. Por lo tanto de entrada padres y profesores alineados ya en el mismo interés: el interés del hijo/alumno.

En la actualidad la educación no plantea de manera certera la relación y el equilibrio que debe presidir la relación entre familia y escuela. Una muestra de ello puede verse con la escasa participación de las familias en la comunidad escolar (la propia ley ha evolucionado hacia la perdida de presencia/peso de la familia). O también en la falta de respeto y dignidad que hacia la carrera docente se ha generalizado en la sociedad española (o al menos es lo que se vende a efectos mediáticos).

Sea como fuere la relación entre escuela y familia se teje entre la relación directa que se pueda establecer entre profesor y padres. Y dentro de esto la actividad de tutoria va a desempeñar un momento privilegiado para aunar esfuerzos en mantener el rumbo más adecuado para el futuro patrón de la canoa.

Un cometido más dentro de la profesión del docente, sobre el que también compruebo que no se llega a dar suficiente protagonismo en los contenidos previstos en la planificación universitaria. Un cometido esencial en su desempeño profesional que no estará incluido en su jornada laboral en la mayoría de los casos. Un cometido que supondrá un extra de esfuerzo, de planificación, de comunicación para el que en muchos casos puede no estar preparado, no disponer de tiempo o de recursos suficientes. Y en muchos casos ni siquiera amparado para ello por la propia ley y la misma comunidad educativa.

Otro reto más por el que apasionarse como futuros docentes.

Recomendable la lectura de este artículo sobre relación entre padres y docentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

FRACASO ESCOLAR ACTUAL EN ESPAÑA: ¿EXISTE?

Tras la propuesta de visionado del vídeo Cara y cruz del sistema educativo español, realizo a continuación una reflexión personal en relación al denominado fracaso escolar. Es  conveniente aclarar la diferencia entre dos términos relacionados entre sí, que en ocasiones se entremezclan para hablar de fracaso escolar, si bien son diferentes: fracaso y abandono escolar.

Podemos definir el fracaso escolar como la falta de obtención del título de enseñanza obligatoria, es decir no alcanzar el nivel de rendimiento escolar establecido de forma general para la edad del alumno, al finalizar la etapa de escolarización obligatoria. Y el abandono escolar temprano puede definirse como la falta de escolarización, a partir de la obtención del título de enseñanza obligatoria,  en cualquier modalidad educativa. Ambos conceptos son empleados para evaluar la calidad de los sistemas educativos.

No deja de ser llamativo que en un país como España, por el contexto socioeconómico y cultural, donde la escolarización es temprana y hay altas cifras de participación universitaria, las relativas al fracaso escolar sigan siendo elevadas. Todas las circunstancias son mejorables y las actuales en nuestro país lo son, pero creo que el entorno social actual no debería estar acompañado de las cifras que se facilitan y sin embargo son lo que son.

Sin embargo las cifras y la tendencia de los últimos años nos permiten comprobar que la tasa de abandono escolar prematura en España se va reduciendo cada vez más. De interés consultar este diagrama sobre la evolución del abandono escolar entre los años 2002 y 2015 por Comunidades Autónomas. Pero todo parece augurar, como postula el sociólogo Julio Carabaña, que a medida que suba el repunte económico las aulas volverán a despoblarse.

La situación descrita y el visionado del vídeo (si bien es de fecha no reciente)  pueden darnos a entender que a la ahora de hablar de fracaso escolar es esencial no quedarse solo en las cifras y entrar en la evaluación del porqué de dicha situación. Si hablamos de enseñanza es preciso establecer dos niveles que condicionan la misma y por tanto los posibles resultados a obtener. Ambos deben ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar la situación.

De un lado el nivel personal, donde los factores que rodean a cada alumno van a determinar su capacidad de rendimiento: integración y relación en el aula, capacidad de inteligencia emocional, capacidades cognitivas, entorno familiar.  De otro lado el nivel contextual, donde factores externos van a ejercer influencia notable en el rendimiento pedido al alumno: leyes educativas, centros escolares, atención profesional.

Como bien apunta en la entrevista el sociólogo Julio Carabaña, no debemos entender que la cifra de fracaso escolar supone una falta de realización personal a futuro, pero no es menos cierto que la falta de obtención del título de enseñanza obligatorio no va a permitir al individuo incorporarse al mundo laboral y social de manera mínimamente productiva, tanto para el individuo como para la sociedad.

Caminar hacia la mediocridad institucionalizada no parece ser el mejor camino para la autorealización personal y la competitividad social. Rebajar estándares educativos para asegurar bajar indicadores de fracaso no puede ser la solución. Habrá que incidir más en aspectos como la capacitación del profesorado, la educación centrada en la persona (personalizada y personalizadora), animar la toma de responsabilidades y superación personal, cambiar el concepto de aula actual. Estas medidas  por mencionar algunas posibles para luchar contra el fracaso escolar, el cuál no nos debe asustar por el ranking que nos dicen debemos ocupar, sino por el fracaso en el que podamos incurrir por no educar personas integras.

Para saber más:

EL ABANDONO EDUCATIVO TEMPRANO: ANÁLISIS DEL CASO ESPAÑOL

 

 

EDUCAR CONTRACORRIENTE

Vuelven los medios de comunicación a la tergiversación de un problema social profundo: todo por la audiencia.

Acaba de estrenarse un nuevo programa televisión “Proyecto bullying” que utilizando el formato de reality (basado por definición en resaltar lo dramático y lo conflictivo) pretende documentar a la audiencia sobre la situación del acoso en las aulas. Su predecesor como reality educativo “Poder Canijo”, se estrelló en términos de audiencia nada más empezar y este programa seguirá el mismo camino. Bien es cierto que el riesgo ha sido más calculado y dispone de más “carnaza” mediática que le permitirá tal vez ganar audiencia, pero nos atrevemos a pronosticar que su aporte será verter socialmente sobre el tema del acoso escolar más morbo si cabe.

A medida que voy estudiando, indagando y tomando el pulso a la educación desde el punto de vista del docente, cada vez se amplia más la convicción de que la escuela recibe la exigencia por parte de la sociedad de educar contrariamente a como dicha sociedad educa. Y esto me parece una incongruencia y gran tragedia a la vez. ¿Los valores que vende nuestra sociedad son los que debe vender la escuela?.

Aquí es donde se produce la gran ruptura que se ve agrabada con sucesos posteriores como pueden serlos la interminable sucesión de leyes educativas, la falta de motivación del alumnado, el desfase de los métodos de enseñanza y así hasta un largo listado de motivos que queramos poner al fracaso complaciente que nos podamos llegar a imponer.

La educación en la actualidad está inundada de corrientes pedagógicas que abogando por la educación emocional, las inteligencias múltiples, la invasión tecnológica, la motivación del alumno; ha dado la espalda a principios didácticos básicos como lo son la memoria, la investigación fundada, el esfuerzo y el compromiso. Se cae frecuentemente en el riesgo de disfrazar la innovación con la ruptura de lo que nos precede.

Educación personalizada y personalizadora, centrada en la persona y basada en valores esenciales para el crecimiento personal… pero radicalmente (que viene de raíz no de extremo) alineada con las aspiraciones sociales y familiares. No puede existir equilibrio y éxito en un sistema educativo que no mantiene una coherencia absoluta con lo que la familia y por tanto la sociedad demanda.

Respeto y dignidad son difíciles de vender y más por televisión. Los niños son un fiel reflejo de lo que les ha enseñado su familia y lo que les enseña la sociedad en la que viven. ¿Como puede pedirse a la escuela que sea la garante de primero encauzar lo desviado para conseguir la rectitud?. Esto no es educar contracorriente es educar en lo imposible.

De interés la lectura de este artículo escrito por un docente al respecto del programa televisivo mencionado aquí.

 

 

 

 

 

 

 

COMENTARIO SOBRE LA SITUACIÓN CULTURAL EN LA ESPAÑA DEL XVIII

ilustrados

Tomando como partida la lectura de un fragmento de la “Carta a Marmontel” que escribe Gustavo Felipe Creutz en 1765 a propósito de la situación de la España de la época, se nos propone la realización de un comentario al respecto.

Para ello es preciso centrarse en la situación social, económica y política del país, pero antes bien se debería resaltar el afán desmedido en la carta de Creutz por resaltar todas las connotaciones negativas posibles, sin hacer justa mención a las que no lo son tanto y que también se dan en este momento de la historia de España.

Sin duda alguna se trata de un periodo en el que el país estaba sumido en una profunda crisis que había sido heredada del siglo anterior. Pero sin embargo sería justo reconocer que el momento en el que se escribe la carta es en pleno reinado de Carlos III (a los 6 años de su llegada al trono de España) y la propuesta de cambio ya se había comenzado a operar. Hablamos de un reinado que duraría 29 años y en el cuál las reformas inspiradas en la Ilustración iban a ser el eje central de la política de reinado de este monarca.

Dentro de las ideas de la revolución ilustrada sin duda alguna la educación va a ocupar un papel central en el reinado de Carlos III. Su visión de gobierno basada en la delegación de tareas en un equipo de hombres persuadidos de las ideas reformistas ilustradas, favorece la llegada a la escena política del país de personajes como Jovellanos, el Conde de Aranda, Pablo de Olavide y Carrabús. Todos ellos, en diferentes niveles de gobierno fueron los ejecutores de las reformas planteadas en campos como la educación, agricultura, repoblación y la economía.

No debe pasarse por alto que el impulso reformista encontró gran reticencia en los estamentos eclesiales y aristocráticos de la sociedad española del momento, que supieron manipular al pueblo para tratar de impedir el avance propuesto por el Rey y sus ministros. Este enfrentamiento dificultó la celeridad por todos deseada para el cambio social promovido y deseado por los ilustrados y del que el pueblo estaba tan necesitado.

En este contexto la figura de Jovellanos se revela como el principal valedor de las reformas educativas que se plantean, pero no lo fueron menos las audaces propuestas que en términos de educación plantean los otros personajes citados. Todos ellos centrados en la idea de la educación como motor del cambio social, aportando ideas trasgresoras para la época como el acceso gratuito a la educación por poner un ejemplo.

Si bien no consiguieron que los problemas que acuciaban a la sociedad española del momento fueron solventados, supieron plantear las bases que debían guiar el cambio. No sabemos que posible carta hubiese escrito Creutz al finalizar su mandato como embajador de Suecia en España, pero cabe pensar que la misma habría descrito un panorama bien distinto de la escrita en 1765 que parece describir una España de otro continente.

La situación descrita con acritud y de manera peyorativa por Creutz en su carta, refleja la situación de una España necesitada de reformas profundas, de una sociedad adormecida por la ignorancia y manipulada por los estamentos a los que la burguesía y la revolución ilustrada habían declarado la guerra: la aristocracia y la iglesia católica.

CREADORES DE TECNOLOGÍA vs CONSUMIDORES DE TECNOLOGÍA

Aprovechando la reflexión personal en torno a la tarea planteada sobre el uso de la tecnología en el ámbito educativo, llegamos a hacer la siguiente afirmación: las escuelas están educando más en el consumo de tecnología que en la creación de la misma. En este caso pues partimos de un convencimiento y no tanto de una interrogante.

La escuela ha asumido la revolución que ha supuesto la tecnología en las aulas pero no ha sabido acertar aún en integrar estas en el proceso educativo para convertir a los alumnos en creadores de la misma. Tal vez la visión privilegiada que nos proporciona pertenecer a la generación anterior a la denominada de los nativos digitales, nos permite ver más claramente la situación.

De hecho en el proyecto curricular de la propia Facultad de Educación de Toledo, incluye asignaturas específicas relacionadas con el uso de las TICs en educación  a partir de la mención. Pudiéndose dar el caso (hoy por hoy muy numeroso) de recién titulados que no disponen de formación (ni en fondo ni forma) sobre un aspecto que va a vertebrar por completo su actividad docente: el uso de la tecnología en el aula.

Puede pensarse, de hecho da esa sensación, que las mal denominadas nuevas tecnologías (¿hasta cuando va a seguir utilizándose este término caduco?) están llegando o están ya incorporadas al aula.  Sin embargo la capacidad de avance que la revolución tecnológica sigue en su línea de crecimiento es inversamente proporcional a la implementación de las mismas en las aulas.

La adaptación de la enseñanza a la sociedad de la revolución tecnológica podemos catalogarla como pasiva, en el sentido que no sabe jugar el papel que la corresponde en anticipación y actualización. Una pizarra colgada en la pared del aula supone para muchos que la revolución digital está en el aula. Sin embargo la verdadera revolución debe ser su uso y aprovechamiento tanto por alumnos como por parte del profesor.

En un entorno educativo en el que es frecuente encontrar a maestros que van por detrás de los conocimientos sobre tecnología que llevan cada día sus alumnos a clase de entrada, hace presagiar una situación de inadaptación manifiesta en los procesos de enseñanza y aprendizaje que en ese aula tengan lugar.

Por terminar centrando esta reflexión en el entorno de la educación de los futuros maestros, pensamos que la universidad debería ser uno de los primeros lugares desde donde debe empezar a operarse el cambio. La acción pedagógica adaptada al entorno tecnológico del futuro maestro en las aulas, recae sobre la voluntad y capacidad que cada estudiante tiene por su cuenta. Esto no permite universalizar el concepto de educación asociada al entorno tecnológico entre los estudiantes, por lo que su actividad como docentes no estará contextualizada y provocará descompensaciones en el proceso educativo, lo que sufrirán los alumnos en primer lugar.

Nos surgen algunas ideas que podrían contribuir a ello:

-inclusión de programas en asignaturas existentes o de nueva creación, que aseguren la preparación del futuro maestro en el uso pedagógico de la tecnología digital.

-organización de talleres globales sobre pedagogía y tecnología, más allá de cursos de uso de dispositivos digitales.

-enseñar en la facultad tendencias educativas futuras como complemento de la tendencias educativas contemporáneas (no al revés).

Forma parte del reto en la mejora de la educación en nuestro país, que los planes de estudios de las Facultades de Educación estén realmente adaptados al entorno educativo actual y futuro y suelten el lastre que en muchos casos existe, basado en una concepción tradicional de la educación.

 

 

 

 

LA EDUCACIÓN EN LA CONSTITUCIÓN DE 1812

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En relación al artículo escrito por Natividad Araque Hontagas bajo el título “La educación en la constitución de 1812: antecedentes y consecuencias”, se realiza una lectura crítica del mismo para profundizar en la situación educativa de la España de comienzos del siglo XIX.

Sobre la autora destacar que entre los numerosos artículos y otras publicaciones realizadas sobre la educación en los periodos de los siglos XIX y XX, dispone de un libro titulado “Manuel José Quintana y la instrucción pública”, de especial interés por estar muy relacionado con el artículo objeto de esta recensión.

Puede consultarse el trabajo en el siguiente enlace.